martes, 24 de julio de 2007

Larga Agonía

En cada momento del día y de la noche le pienso, y al imaginar su silueta hace que mi cuerpo se estremezca. Siento un gran éxtasis revoloteando mi corazón, aprisionándolo hacia una figura vilmente angelical.
No sé que sentir. A veces siento pasión, amor y desesperación, todo a la vez. ¡Ay de mí! Mi Señor ya no me tiene misericordia, me deja a la merced de este mundo cruel.
Sus ojos cristalinos me hacen pensar que él también siente algo por este ser mortal, pero la certeza no parece estar de mi lado.
Sus ojos, ese par de gemas relucientes, sus cabellos dorados, suaves y delicados, su cuerpo estilizado y su andar distinguido. Un ángel en la tierra, un ángel cercano a mi mal. ¿Quizá el pueda purificar mi alma y traerla a la vida?

2 comentarios:

Romina dijo...

Hermoso ma cherié amie... ^^
Ojalá tu agonía termine... pero que no venga el perecer, sino la salvación... u.u

te quiero!

^^
Au revoir!

Anónimo dijo...

Buen escrito...