El soplar del viento
Deja escapar mis pensamientos,
Que se dejan llevar por el firmamento.
Y volando de mí cabeza se escapan,
En la lúgubre bóveda nocturna
Irisada por estrellas,
Que me observan
Con incomparable belleza.
Mis ojos se cierran,
Mientras esa suave melodía
Adormece mi alma.
Una vez más, solo una vez más
Déjame adormecer en tus cálidos brazos,
Que alimentan mi cabeza
De palabras y pensamientos.
No me abandones
En la fría noche,
Ni mancilles mi conciencia
Con lejanos recuerdos,
Más bien, arrópame
Y protégeme
De los peligros afrontados,
Acariciándome con tus suaves labios.


